La hecho de menos. Quiero que esté aquí, que me cuide en esta tarde de resaca monumental. Nunca la había echado tanto de menos como ahora, quiero que esté cerca, que me abrace, que me eche la bronca por tener la casa hecha un desastre. Nunca había sentido la lejanía de mi madre, siempre quise estar sola en casa, pasarlo bien, invitar gente. No tener que rendir cuentas a nadie.
Pero ahora no, no en esta tarde de domingo. La añoro. Nunca he sido familiar, ni he sentido la necesidad de serlo. Incluso no entendía a la gente que sí lo era, que disfrutaba de una tarde de sábado con la casa repleta de tíos, primos, abuelos... Eso nunca ha sido para mí.
Y ahora todo ha cambiado. Tanto que no tengo manera de cuantificarlo. Pero si sé que no quiero estar tantos días separados de ellos, porque ahora sí los necesito, o me necesitan. Le estamos ganando una batalla al tiempo, y de momento llevamos ventaja.
Pero no sé hasta cuando.
BIZCOCHO SIN AZÚCAR DE NARANJA Y HARINA DE ESPELTA
Hace 2 semanas

Ya lo decía Travis en "Side"... siempre queremos lo que no tenemos. Así de estúpidamente caprichos@s somos.
ResponderEliminarEsto no es cuestión de capricho. No es tan liviano. Es...necesidad.
ResponderEliminarObvio, aquí no hay atisbo de capricho. Pero creo que el razonamiento subyacente es igualmente válido: no apreciamos las cosas hasta que no las tenemos. ¿Me equivoco?
ResponderEliminarNo te equivocas. Aunque juega algo a mi favor. Yo me he dado cuenta antes de perderlo.
ResponderEliminar