Bien...hasta aquí todo perfecto. Hace poco tiempo empecé a mirarlos con otros ojos. Sus escritos me parecen cursis, en los que intentan plasmar un buenrollismo que no llega a fraguar, y se queda en patetismo puro y duro.
Pero bueno, no pasa nada. Obviaremos sus comentarios y veremos las fotos. Y mire usté por donde, el otro día me dió por ponerles un comentario, por su crítica a Pele Mele, de la que ya hablé aquí. El comentario fue éste:
"No creo que un restaurante que ponga patatas congeladas tipo de bolsa deba merecer 4 cucharetes."
Ni más, ni menos. Y me he visto castigada con su censura, ya que parece ser no les pareció apropiado (sonrisa radiante). Habrá alguno que me dirá que tienen derecho, que moderan sus comentarios, bla bla bla. Sí, es cierto. Pero la moderación de comentarios se usa para evitar spam, insultos, desvío de temas... Y creo no haber cometido ninguno de ellos. Si llamarles veladamente incompetentes porque no saben hacer una crítica culinaria ni se fijan más allá de la decoración del local es un insulto, que venga Dios y lo vea.
Será eso, que la publicación de mi comentario les dejaba en mal lugar y no querían tener que recular en una de sus críticas. ¿Se esconderá algo más allá de las simples críticas gastronómicas? Es un Expediente X.

Creo que deberías tener una sección titulada "Contracucharetes" jejeje
ResponderEliminarJajajaja... no voy contra ellos. Hay artículos en los que estoy de acuerdo, y en otros no. Me parecen muy cursis, pero me jode rematadamente que se me censure cuando no he dicho nada fuera de lugar.
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