La segunda y última (hasta ahora) vez que lo escuché en directo, su discurso me pareció algo pueril, aunque el fondo sea inmpepinable. Vale, tan sólo pretende ser didáctico y llegar al máximo de gente, pero ciertas afirmaciones -y algunas dudas- lo alejan del rigor. Y el rigor suele ser imprescindible.
Por cierto, que viva el Drecrecionismo. Cualquier día en el que no tenga nada que leer ni que escribir, me aferro a Taibo y me adueño de sus argumentos, sólidos a buen seguro.
La segunda y última (hasta ahora) vez que lo escuché en directo, su discurso me pareció algo pueril, aunque el fondo sea inmpepinable. Vale, tan sólo pretende ser didáctico y llegar al máximo de gente, pero ciertas afirmaciones -y algunas dudas- lo alejan del rigor. Y el rigor suele ser imprescindible.
ResponderEliminarPor cierto, que viva el Drecrecionismo. Cualquier día en el que no tenga nada que leer ni que escribir, me aferro a Taibo y me adueño de sus argumentos, sólidos a buen seguro.
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