lunes, 21 de febrero de 2011

Podría.

Podría borrar, uno a uno, todos los artículos de este blog. Todos menos uno. El resto, los veo vacíos, sin sustancia, pensados para otras personas más que para mí. Y probablemente, no los echaría de menos. Pero no es justo, no es justo para mí, para las palabras que algún día dije. Hay que tratarlas con bondad, nunca sabes cuando volverás a necesitarlas.

Podría poner a la venta el blog. Como Ene. Aunque él por unos motivos más lindos que los míos, seguramente. Yo aún no encontré esa magia que unos buenos polvos saben dar. Un beso desde este viaje, Ene.

Podría clausurarlo, como si nunca hubiese existido. Pero son 56 entradas, 57 con esta, de ideas, erróneas o no.

Pero no. Me mudo, no sé a dónde, ni cuando lo haré. Pero me despido de este sitio tan rosa, y me voy a buscar uno con más luz, con aire limpio para respirar, y rumbitas pa' bailar. Enviaré la dirección a mis seguidores, y a aquellas personas que sé que me leen, aunque no lo digan. Por el momento, nos vemos en Twitter.