lunes, 22 de noviembre de 2010

Abriendo camino

Primer coffe shop en España. 

P.D: ¿Y qué van a hacer con la entrada el 1 de enero de la reforma de la Ley Antitabaco

viernes, 12 de noviembre de 2010

Gran Hermano me da miedo.

No sé por que sigo las recomendaciones que me da la gente, no lo sé. Ahora, desde ese día, ver el logo del ojo de Gran Hermano, o su musiquita, me da miedo. Y no es que Mercedes Milá y sus modelitos, o los frikis que meten cada año me den pavor. No, no es así, aunque podría serlo. Debo reconocer que ví la primera edición del dichoso programita, era la novedad, perdónenme. Pero una y no más, Santo Tomás.

Ahora me da miedo por que ví una serie muy, muy gore, basada en GH. Y no sé por qué lo hice. Pero lo hice, y tengo que apechugar con las consecuencias. Además, me la ví de un tirón, y aunque el primer capítulo es un poco tostón, ya el segundo es más emocionante. Son pocos capítulos, y empecé a verlo un viernes a eso de las diez de la noche, y acabé a la una. Con la última escena, me quedé tan pillada que no tenía huevos a salir de la habitación. Y es que Dead Set o Muerte en Directo, junta dos cosas que ya de por sí, solas, dan miedo: Zombies y Gran Hermano.

No sé si lo peor es toda la sangre que se ve, que la tuvieron que comprar por bidones, o que la casa de Gran Hermano queda como último reducto de humanidad. Es una paradoja de la sociedad, qué horror. Pero vedla, vedla si teneis lo que hay que tener.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Las fatigas del querer

Este sitio me trae muy buenos recuerdos. De una época en la que tenía tiempo para disfrutar de lo que más me gusta con la mejor compañía. Me llamó la atención su nombre, Las Fatigas del Querer. Fue como un chispazo, me sedujo sólo con el rótulo y la entrada. Y encima no se comía nada mal. No disponíamos de mucho tiempo para comer, como siempre, pero me 'enamoré' del lugar y de lo que significaba estar ahí con esa persona, que era mucho más importante que el plato que tenía delante.

Hace mucho que no voy a comer allí. Casi el mismo tiempo que no voy por esa céntrica zona, la plaza de Santa Ana, por la mañana. Nos hemos vuelto cómodos. Es lo que ocurre cuando el tiempo pasa, que nos asentamos. Pero aún quedamos personas con imaginación.

No sé si este post va sobre el restaurante en sí, o sobre lo que yo siento a través de él. Opinen ustedes mismos.