domingo, 24 de octubre de 2010

Miel sobre hojuelas

Para mí cocinar es una terapia. Sería mucho mejor si cuando utilizo la cocina como terapia cocinase platos realmente sanos y caseros. Pero no. A mí cuando me da por cocinar, me encanta hacer postres y no me salen nada mal. No siempre, eh, hay veces que en vez de hacer mi madre la comida, la hago yo. O preparo lo del día siguiente. Pero los postres son mi debilidad y especialidad. Ahora me ha dado por la leche frita, arroz con leche, palmeritas, mielitos, frixuelos, bizcochos... Poco calórico, vamos.

Pero me gusta hacerlo. Cuando estoy triste, apesadumbrada. Cuando mi cabeza tiene tantas cosas en mente que cree que va a estallar. Cuando me aburro. Cuando no puedo más. En vez de recurrir a un lexatín para relajarme, prefiero meterme en la cocina, poner música y disfrutar de los olores que emana el fuego.

Siempre dije que el olor más rico era un pochado de cebolla y ajo. Y ni la mejor colonia puede superar ese olor. Es el de la cocina de siempre, el de la madre.De esos olores que te transportan. Soy fetichista con los olores, lo sé.

Lo malo son los días como hoy. Con tantas cosas en la cabeza, el arroz con leche se me ha quemado. Ouch.

viernes, 22 de octubre de 2010

Biocultura





Se acerca de nuevo la feria sobre producto ecológico. Todo lo relacionado con los beneficios de la comida ecológica se encuentra aquí al alcance de tu mano.


¿Dónde? En el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo, Madrid.
¿Cuándo? Del 4 al 7 de noviembre.
¿Cuanto? 6€ para adultos, 3€ para niños, a menos de que tengas invitación.
¿Para qué? Para cuidar tu salud, es mucho más sano.

Échale un ojo, aquí: Biocultura.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Pequeños placeres

Esas pequeñas cosas que me dan placer, de ese que te inunda por completo:

- Quitarme los zapatos después de todo el día y andar descalza.
- Que mi pájaro me conteste imitando mi silbido.
- Echarme en la cama tras un día agotador.
- Desnudarme. ¡Quememos los sujetadores!
- Salir al baño por la noche cuando hace frio y volver a la cama calentita.
- Un abrazo de los que te traspasan, que parece que te van a romper. Y pegar la naricilla al cuello y aspirar el aroma de la otra persona.
- La empanada de mi madre. Pecado.
- Escuchar la canción que me apetece en el momento justo.
- Que sean las 19.30.
- Que me llamen sólo por el placer y la necesidad de escucharme.
- Ir al baño cuando no puedes más.
- Una llamada en el momento justo, cuando necesitas hablar.
- Que en los días frios, me de un rayo de sol que me caliente.
- Que me den un masaje en la espalda.
- Dormir con alguien y achucharme.
- Ir a clase y que sea interesante.
- Una ducha caliente.
- Despertarme a media noche, mirar la hora, y ver que aún me quedan unas horas para levantarme.
- El primer beso con alguien, inesperado, de los que salen solos.
- Reir.
- Hacerme la perezosa.
- Zambullirme en el agua en pleno verano.
- Unas cañas, unas bravas, una terraza.
- Que me digan que me echan de menos.
- El sexo. La penetración. Las caricias.
- Llegar al hotel después de patearme mi destino de viaje. Y echarme sobre la cama a ver las fotos del día.
- Que me cojan de la mano.
- Sonreir con toda la cara, con los ojos achinaditos.
- Que mi perro me persiga para que le de la pelota nueva que le he comprado, hasta que la coge y la destroza.
- Romper ataduras.
- Decir burradas y reirme de la cara de circunstancia de la otra persona.
- Comerme la teta del pan caliente.
- Pegarle los pies frios a alguien en las pantorrillas hasta que se queje.
- Sentir.

sábado, 2 de octubre de 2010

La curva de tu brazo



No sé vivir si no vivo ahí.

Es un lugar apacible, tranquilo. Me invade la calma cuando mi cabeza reposa sobre su hombro, mientras mi pierna cruza su cuerpo. Mientras mi mano le acaricia. No sé vivir si no vivo ahí, durante unos instantes, a lo largo del día.

Mi cuerpo se ha adaptado a ese recoveco. Incluso cuando abrazo mi almohada después de un largo día, imagino que es él a quién toco. E instintivamente mi cuerpo se inunda del bienestar que da un lugar conocido, cómodo, al que volver cada día.

No sé vivir si no es en tu abrazo.

Mientras mis labios besan esa parte de su cuerpo. El principio de su axila, el brazo que me acoge, el pecho que se mueve al respirar. El corazón que late. Mientras mis dientes atrapan su piel. Leves mordiscos, no duelen. Son los míos.

No sé vivir si no te sueño. No sé vivir si no sueño.

Si no recuerdo tu abrazo.