lunes, 21 de febrero de 2011

Podría.

Podría borrar, uno a uno, todos los artículos de este blog. Todos menos uno. El resto, los veo vacíos, sin sustancia, pensados para otras personas más que para mí. Y probablemente, no los echaría de menos. Pero no es justo, no es justo para mí, para las palabras que algún día dije. Hay que tratarlas con bondad, nunca sabes cuando volverás a necesitarlas.

Podría poner a la venta el blog. Como Ene. Aunque él por unos motivos más lindos que los míos, seguramente. Yo aún no encontré esa magia que unos buenos polvos saben dar. Un beso desde este viaje, Ene.

Podría clausurarlo, como si nunca hubiese existido. Pero son 56 entradas, 57 con esta, de ideas, erróneas o no.

Pero no. Me mudo, no sé a dónde, ni cuando lo haré. Pero me despido de este sitio tan rosa, y me voy a buscar uno con más luz, con aire limpio para respirar, y rumbitas pa' bailar. Enviaré la dirección a mis seguidores, y a aquellas personas que sé que me leen, aunque no lo digan. Por el momento, nos vemos en Twitter.

martes, 25 de enero de 2011

Momentos musicales




Quieto parao', no te arrimes, ya son demasiados abriles
para tu amanecer desbocao', mejor que me olvides,
yo me quedo aquí a tender mi pena al sol
en la cuerda de tender desolación,
luego empezaré a coser te quieros en un papel
y a barrer el querer con los pelos de un pincel.

Yen cuanto acabó de zurcir las heridas de
las noches mal dormidas llegué yo
y le llené de flores el jergón para los dos,
sin espinas, de colores, que se rieguen
cuando llore y cuando no, las sulfatamos
con nuestro sudor,
y me confesó, cuando quieras arrancamos que
en las líneas de la mano lo leyó,
que se acabó el que la quemara el sol,
pero se asustó, ¡como te retumba el pecho!,
tranqui, solo es mi maltrecho corazón,
que se encabrita cuando oye tu voz.

¿Qué coño le pasará que ya no sale a volar ?
¿tal vez le mojó las plumas el relente de la luna?
le volvió loca el sonído de las gotas de rocío
cuando empieza a clarear y aún no se ha dormido

Y me enamoró, aunque era un hada alada y
yo seguía siendo nada no importó,
eramos parte del mismo colchón
hasta que juró,"nos querremos mas que nadie
pa' que no corra ni el aire entre tu y yo",
sentí que me iba faltando el calor.

Le hizo un trato al colchón, con su espuma se forró
el corazón, que anoche era de piedra y al alba era
de mimbre, que se dobla antes que partirse...

Amaneció, la vi irse sonriendo, con lo puesto,
por la puerta del balcón, el pelo al viento
diciendome adiós, porque decidió que ya
estaba hasta las tetas de poetas de bragueta y revolcón,
de trovadores de contenedor.


jueves, 20 de enero de 2011

Lista Robinson

Parece que todavía hay personas que no conocen este servicio gratuito, asi que hoy vengo a hablar de ello. La Lista Robinson es un listado (vaya, qué inteligente) en el que las personas se pueden inscribir de forma gratuita para comunicar que no quieren recibir publicidad de ningún tipo por los diferentes soportes, esto es, llamadas telefónicas, sms y mms, correo postal, e-mail... La lista es distribuida a las empresas que hacen este tipo de publicidad comercial, y automaticamente no pueden contactar contigo para venderte nada.

Y si lo hiciesen, a través de la página de Lista Robinson, puedes poner una queja por utilizar tus datos cuando has dejado claro que no quieres que lo hagan.

La página es ésta: Lista Robinson. Y su uso es muy sencillo. Sólo hay que registrarse, confirmar el registro, y poner los soportes por los que no quieres recibir más publicidad, tu número de teléfono, el correo... Incluso puedes elegir las empresas de las que expresamente no quieres recibir publi por pesaos. Lo ideal sería registrar a todas las personas con las que vives, porque si sólo te registras tu, puede que no hagan publicidad a tu nombre, pero sí al de alguien de tu familia.

Así, por lo menos, nos cuidaremos de poder echarnos una siesta en condiciones sin que Jazztel te la joda.Todavía falta la opción de no recibir publi por televisión, pero todo se andará.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Propósitos de enmienda

Son pocos, pero concisos y precisos. No están todos los que son, pero son todos los que están:

- Dejar de sobrevivir y comenzar a vivir.
- Amar.
- Volver a Granada.
- Tostarme en una playa a poder ser nudista.
- Volver a ser vegetariana.

Pues eso, poquitos. A ver si así los cumplo.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Otros sabores

En mi casa, la Navidad no sabe a turrón. Somos golosos, pero la fuente sigue intacta. Ni siquiera sabe a regalos, eso aquí no existe. Tampoco escuchamos atentamente la felicitación navideña del rey (esto sí, gracias RAE). Ni ponemos árbol, ni belén. Ningún adorno navideño.

En mi casa, la Navidad sabe a sopa de almendras. A chirlas a la marinera. Son dos platos que sólo se hacen en Navidad, y sin ellos no sería lo mismo. Sabe a jamón del bueno, a queso. A tinto. A cordero, a veces.

En mi casa no intercambiamos regalos, desde hace muchos años. Es mejor estar juntos, sí, otro año más. Tampoco cantamos villancicos. Ayer, la Navidad sonaba a sevillanas. Nada de pachangueo, nada de música de los cuarenta para amenizar la cena, y la posterior fiesta. Sólo sevillanas, para bailar, para emocionar a quién teníamos que emocionar. Para que lo reviviese. Para recordar cómo se bailaban.

Pero ayer, la Navidad supo distinta. Supo a familia, más que nunca. Y a novedad. Apretujados casi 25 personas en una casa pequeñita, pequeñita. Supo a cante, a capela, con unos coros que dejaban mucho que desear y por eso eran tan graciosos. Supo a guasa, a cachondeo. A baile. A risas.

Pero tuvo un sabor más, único. Que hacía mucho que no saboreaba. El de la felicidad exquisita, el de la ilusión. El de los besos y abrazos.

Y mis Navidades anteriores solían saber bastante más a triste. Gracias a los que lo hicieron posible.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Abriendo camino

Primer coffe shop en España. 

P.D: ¿Y qué van a hacer con la entrada el 1 de enero de la reforma de la Ley Antitabaco

viernes, 12 de noviembre de 2010

Gran Hermano me da miedo.

No sé por que sigo las recomendaciones que me da la gente, no lo sé. Ahora, desde ese día, ver el logo del ojo de Gran Hermano, o su musiquita, me da miedo. Y no es que Mercedes Milá y sus modelitos, o los frikis que meten cada año me den pavor. No, no es así, aunque podría serlo. Debo reconocer que ví la primera edición del dichoso programita, era la novedad, perdónenme. Pero una y no más, Santo Tomás.

Ahora me da miedo por que ví una serie muy, muy gore, basada en GH. Y no sé por qué lo hice. Pero lo hice, y tengo que apechugar con las consecuencias. Además, me la ví de un tirón, y aunque el primer capítulo es un poco tostón, ya el segundo es más emocionante. Son pocos capítulos, y empecé a verlo un viernes a eso de las diez de la noche, y acabé a la una. Con la última escena, me quedé tan pillada que no tenía huevos a salir de la habitación. Y es que Dead Set o Muerte en Directo, junta dos cosas que ya de por sí, solas, dan miedo: Zombies y Gran Hermano.

No sé si lo peor es toda la sangre que se ve, que la tuvieron que comprar por bidones, o que la casa de Gran Hermano queda como último reducto de humanidad. Es una paradoja de la sociedad, qué horror. Pero vedla, vedla si teneis lo que hay que tener.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Las fatigas del querer

Este sitio me trae muy buenos recuerdos. De una época en la que tenía tiempo para disfrutar de lo que más me gusta con la mejor compañía. Me llamó la atención su nombre, Las Fatigas del Querer. Fue como un chispazo, me sedujo sólo con el rótulo y la entrada. Y encima no se comía nada mal. No disponíamos de mucho tiempo para comer, como siempre, pero me 'enamoré' del lugar y de lo que significaba estar ahí con esa persona, que era mucho más importante que el plato que tenía delante.

Hace mucho que no voy a comer allí. Casi el mismo tiempo que no voy por esa céntrica zona, la plaza de Santa Ana, por la mañana. Nos hemos vuelto cómodos. Es lo que ocurre cuando el tiempo pasa, que nos asentamos. Pero aún quedamos personas con imaginación.

No sé si este post va sobre el restaurante en sí, o sobre lo que yo siento a través de él. Opinen ustedes mismos.

domingo, 24 de octubre de 2010

Miel sobre hojuelas

Para mí cocinar es una terapia. Sería mucho mejor si cuando utilizo la cocina como terapia cocinase platos realmente sanos y caseros. Pero no. A mí cuando me da por cocinar, me encanta hacer postres y no me salen nada mal. No siempre, eh, hay veces que en vez de hacer mi madre la comida, la hago yo. O preparo lo del día siguiente. Pero los postres son mi debilidad y especialidad. Ahora me ha dado por la leche frita, arroz con leche, palmeritas, mielitos, frixuelos, bizcochos... Poco calórico, vamos.

Pero me gusta hacerlo. Cuando estoy triste, apesadumbrada. Cuando mi cabeza tiene tantas cosas en mente que cree que va a estallar. Cuando me aburro. Cuando no puedo más. En vez de recurrir a un lexatín para relajarme, prefiero meterme en la cocina, poner música y disfrutar de los olores que emana el fuego.

Siempre dije que el olor más rico era un pochado de cebolla y ajo. Y ni la mejor colonia puede superar ese olor. Es el de la cocina de siempre, el de la madre.De esos olores que te transportan. Soy fetichista con los olores, lo sé.

Lo malo son los días como hoy. Con tantas cosas en la cabeza, el arroz con leche se me ha quemado. Ouch.